Hojarasca...

"...No es un libro,
no es poesía,
son solamente
palabras que expresan
ideas sueltas,
lo mismo que hojarasca
llevada por otoñal viento
y que se deposita
en el suelo
o donde cae..."
JEBT

miércoles, 14 de marzo de 2018

Secantes...

Mi papá muchas veces me explicó sobre geometría, matemáticas, fórmulas... por igual en mis diversas clases escolares: "Dos líneas paralelas se hacen secantes", en algún momento llegan a cruzarse, tal vez en el infinito, pero lo hacen.

Paciencia... un don, una cualidad que no a todos se nos es bien dada.

Jamás, nunca me han gustado los planes a largo plazo. La paciencia nunca me ha venido bien, así como muchos otros convencionalismos.

La vida, requiere de mucha valentía, al menos la mayoría de las veces. Armarse de valor y dar un paso al vacío sin saber qué tan alta sería la caída. Hoy voy cayendo... fui valiente y me lancé, acepté, soy consciente de lo que siento, de lo que quiero... sólo esperaba ver qué tan alto resultaba el precipicio, esperaba que algún momento el terreno me correspondiera y me ofreciera tocar piso, volver a sentir los pies en tierra firme. Me equivoqué.

He disfrutado de la caída, el paisaje me ha parecido de lo más fabuloso. Caer sin ningún obstáculo de por medio nos brinda imágenes mucho más que placenteras.  Creo que ha sido suficiente, como en todo, caer termina por convertirse en monotonía.

Es tiempo de abrir las alas... adueñarme del viento, de la inmensidad, de esa libertad que ofrece ir en caída libre. No sé si sepa hacerlo, ni siquiera sé si sé volar, pero si no lo "intento" jamás lo sabré.

No toqué suelo, no llegué a tocar a esa línea paralela a quién hice objeto de mi afecto. Estuvimos cerca, lo sé, quiero creerlo, en algún momento el corazón lo sintió. Pero ¿Quién es el corazón si no un niño iluso que piensa que el mundo es iridiscente? (No le digan que no es así, déjenlo vivir esa linda inocencia).

Y mientras el corazón sigue sonriendo imaginando esas dos líneas secantes, la paciencia decide que es tiempo de >planear<.


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miércoles, 14 de febrero de 2018

Hoy... no es del todo un buen día.

14 de febrero día del amor y la amistad...

¿Qué mejor fecha para propiciar un distanciamiento? Hoy, más que otros días no tengo cabeza para hilar ideas, para dar coherencia y validez a mis palabras, pero aquí estoy, intentando plasmar todo lo que me revuelve la cabeza.

"No hay peor forma de extrañar a alguien, que estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener". En sentido figurado, será la forma en que te extrañe.
No hay nada más jodidamente trastornante que terminar una relación no por peleas, no por malos entendidos, no por grandes errores, si no solo por no ser el momento correcto.

Relaciones... siempre lo he dicho y ahora más que nunca lo confirmo, no es que las relaciones humanas sean complicadas, somos nosotros quienes nos encargamos de complicarnos y jodernos la existencia.

"Nunca fue una relación como tal" Sí, lo sé, fue ese mi gran error, haber aceptado involucrar sentimientos en algo que no conducía a ninguna parte. Sin embargo, el amor se dio -cedió- y al final terminé volviendo a latir como hace mucho no sucedía. Los murciélagos en mi estómago revoloteaban locamente.

Fuiste mi persona, serás mi persona... no sé cuanto tiempo más.

Hoy daré paso a la tristeza, esa que nos hace saber que sí vivimos, que fuimos valientes en entregar el corazón aun sabiendo su alta tendencia a sufrir cuarteaduras.

A ti, mi persona, mi corazón, vida de mi amor:  Gracias por las sonrisas, me quedo con ellas aun cuando te pertenezcan, pues el motivo fuiste tú.








martes, 5 de diciembre de 2017

Aniversarios...

"Las palabras dichas son como una flecha, una vez lanzada no puede detenerse hasta llegar a su objetivo".
Las palabras NO dichas, tienen el efecto parecido, el tiempo corre y nos deja sin la oportunidad de poder lanzar la flecha. Y de pronto nos quedamos así, con la flecha en la mano, mirándola. Ahora el objetivo se ha ido, ya no hay lugar al cual esa flecha pueda lanzarse.

¿Cuántas veces me he quedado con "te quiero" escondidos en la mano? No sé, supongo cientos, pero hay uno del que siempre estaré arrepentida. Ese "te quiero" que aquella noche no te dije por temor, por miedo. Toda la vida te lo dije sin miramientos, me encantaba hacerte saber lo mucho que te amaba, sin embargo ese último, se quedó en mis manos; algo dentro de mí sabía que decirlo significaba despedirnos y... no me sentía preparada.

Y aquí estoy, doce años después, con la flecha en la mano observándola con la consciencia que la llevaré conmigo toda mi vida, que será de esas cosas que uno se carga en el costal a la espalda que nos dificulta nuestro transitar. 


Hoy se cumplen doce años de nuestra despedida y aun no he aprendido a vivir sin ti del todo, días en que me sigues haciendo falta ya sea para hacerme sonreír con tu sarcasmo y tu característico humor, otros más para corregirme para decirme "no, m'ija, así no" y muchos más para decirme "buenos días mi muñeca". Aunque seguro ese puesto me lo habría quitado Alondra, y yo viviría encantada de escucharte mimarla tal como lo hiciste conmigo.

¿A qué loca le pasa la idea de tener un bebé a los 16? A mí, al ver que tu tiempo se agotaba y que morías por tener a un pequeñito entre tus brazos. Menos mal la vida no siempre nos deja cometer tales locuras, aunque puedo jurar que a pesar de tu carácter y tu estricta moral, no te habrías enojado si hubiese sucedido.

En fin... las cosas son como deben ser. No se conocieron, pero Alondra te quiere y sé que tú, desde donde estés, estás locamente enamorado de ella, de su inteligencia, de su genial buen humor y por sobre todo, de esa hermosa alma y ese gran corazón.

Y yo, desde aquí, aun inconscientemente, te sigo enviando mi gran amor por ti.

"Gracias por todo, en especial, por poner tu granito de arena para crearme"

TE AMO. 






jueves, 18 de agosto de 2011

Tarjeta de cumpleaños

Agosto... cuantas imágenes vienen a mi mente al nombrar esta palabra.

Desde antes de iniciar el mes recordé aquellos tiempos en que emocionada y un tanto intrigada, te entregaba la tarjeta de cumpleaños que por tradición -mía- hacía cada año para conmemorar tu natalicio y, por sobre todas las cosas, para recordarte el inmenso cariño que sentía por tí.

Hoy 18 de agosto, como en muchas otras ocasiones, me fue inevitable recordarte y recordar con mucho más que nostalgia, todos los abrazos y sonrisas que compartimos en este día.

...

Recuerdo -no sin dolor- la tarjeta que hice el agosto previo al diciembre de tu partida... Sé que no fué lo que acostumbrabas recibir, que pude haberme esmerado más, pero había llegado el tiempo en que la escuela y mis obligaciones se anteponían a muchas de mis acitividades favoritas... sin embargo para sorpresa mía fué la tarjeta que más te gustó de todos tus cumpleaños.

Hoy a seis años de aquel 18 de agosto reafirmo lo que escribí para tí en aquella ocasión:

"Muchas gracias por todo lo que recibí de tí y por poner tu granito de arena para crearme"

Y feliz cumpleaños doquiera que estés =)


viernes, 10 de junio de 2011

¿placebos? o ¿medicina de verdad?

Y fue así, que vagando en internet encontre el remedio para algunos de mis males que creía incurables:

viernes, 13 de mayo de 2011

Partir...

Se tiene la creencia de que antes de partir -al viaje sin retorno- las personas recogen sus pasos, es decir, regresan a los sitios en los que vivieron o que visitaron durante las distintas etapas de su existencia.
Personalmente, creo conveniente que: antes de partir debemos recoger nuestros pasos y nuestras ofensas.
Recoger nuestros pasos, en mi opinión implicaría, corregir nuestros desvíos, corregir el rumbo de las rutas escogidas equivocadamente; y en cuanto a las ofensas que hemos causado a los demás, consciente o incoscientemente, es necesario ubicar nuestro espíritu sobre aguas tranquilas.
Cuántas veces hemos escuchado, o cuántas veces hemos expresado: "¿por qué no me disculpé? ¿por qué no le demostré mi amor? ahora es demasiado tarde."
Sí, tarde para él, élla, o éllos, y tarde para mí o para tí. Dejamos pasar el tiempo o la oportunidad irremediablemente.

Nuestros sentimientos y nuestras pasiones nos dominan, y nosotros no hacemos nada para remediarlo. La carne es flaca, defecto humano al que le achacamos nuestra pobreza espiritual, nuestra falta de valores morales. En virtud de tal carencia, guardamos rencor eternamente a las personas que, según nosotros, nos fallaron, sin tomar en cuenta las veces y la frecuencia con que nosotros hemos traicionado a los demás.
El rencor, como muchos otros sentimientos que nos embargan, es un veneno corrosivo que nos impide vivir con tranquilidad, que nos impide disfrutar el sol o el vuelo de una mariposa. Nos impide disfrutar las cosas hermosas y sencillas con las que el Señor enriquece nuestras vidas.

Si reflexionamos bien, la vida no es más que una etapa de transición a otra de mayor importancia, no es más que la etapa en la que debemos, ritualmente, realizar las abluciones correspondientes para llegar limpios a Su vera.

Aceptar a los demás tal como son, es importante como aceptarnos a nosotros mismos, con nuestro defectos, con nuestras carencias, al igual que la vida tal como se nos presenta, razones todas para dejar atrás nuestros rencores y amarguras, para perdonar y ser perdonados.

Recoger nuestros pasos... recoger nuestras ofensas... acciones escenciales como pagar nuestras deudas; ¡qué descanso, qué tranquilidad! y ahora sí, ya podremos, primero disfrutar las flores, la lluvia y las piedras del camino, después partir... más no morir, pues esta etapa debe ser tan hermosa como todas las que El Creador nos ha deparado. La vida eterna, sólo por creer en Él.

Es verdaderamente triste que se requiera un jalón de orejas para rectificar, o estar a punto de pisar la línea final para ponernos a pensar en la necesidad de una purificación. Por convicción y no por obligación debíamos vivir, desde pequeños, de acuerdo con preceptos y con valores; no habría disputas ni guerras, ni muertes inútiles y anticipadas, ya que todos tenemos derecho a la vida, todos tenemos derecho a sentarnos a la mesa, todos tenemos derecho a disfrutar de sus manjares, con dinero o sin dinero, con educación o sin educación, blancos o no blancos...

Salir a la calle con nuestras deudas o a cuestas nos agobia, nos obliga a andar lento, pesado, difícil. Enderecemos nuestra cerviz y enseñemos a los pequeños a vivir despojados de toda mezquindad y miseria. Permitamos que ellos puedan reír con libertad, sin temores, sin autorreproches, para que ellos no tengan nunca que decir a los demás: "Si me conociste, perdóname por lo que te hice, si no, por lo que pude haberte hecho".

8 de octubre de 1998
Jorge E. Betanzos Tejeda

jueves, 28 de abril de 2011

...

Vida...
Al pensar en esta palabra recuerdo aquel soliloquio que escuché incontables ocasiones de los labios de Segismundo, aquel desdichado personaje protagónico de "La vida es sueño".

¿Un frenesí? ¿una ilusión?, ¿qué es la vida?

Hoy, con la mente inmersa en nostálgicas memorias, recuerdo todos los momentos transcurridos en mi época preparatoriana... y junto con ellos se amontonan un sin número de momentos que se arremolinan en mi cabeza gritando estruendosamente en un intento de no ser olvidados.
Y es que, ¡¿cómo olvidar?!... tantas cosas, tantos paisajes, tantas personas... personas, personas que no se piensa que en un momento se nos pueden olvidar.

-¿Zandra?...
-sí, Zandra, con Z

Empezaste a grabar tu recuerdo en mi memoria ROM con el pie derecho, porque ¿cómo me iba a olvidar de que tu nombre, común, pero tan distinto de muchos?.
Y en primer lugar eso es algo que no voy a olvidar de tí, que tuve una amiga que se llamó Zandra, con Z.
Además que no voy a olvidar tu inagotable optimismo, tu risa, tu cara pero por sobre todas las cosas, los momentos que compartimos en nuestro transitar por la vida.

Vida... ese lapso de vivencias que puede ser tan corto (aún a pesar de una larga durabilidad), por el hecho de no haber realizado todas las cosas que nos habría gustado hacer, o lo suficientemente largo como para no tener ningún tipo de remordimientos al exhalar nuestro último aliento.

Ayer pasé por una de las experiencias más desconcertantes de mi vida... ¿cómo iba a imaginar que la Mamá de la que en un tiempo fué una de mis cómplices contestaría mi mensaje diciendo que Zandra no podía contestarme?,  había muerto esa misma mañana... Hasta entonces entendí la frase: "me cayó como cubetada de agua fría", aunque a mí me pareció helada, un escalofrío me recorrió de la cabeza a los pies haciendo incapié en toda mi espina dorsal... Además que sentí un indescriptible frío dentro de los recuerdos de mi alma.

Hoy a las cinco de la tarde su cuerpo se perderá entre las tumbas de muchos otros que decidieron que era hora de cambiar de piel, como dijera mi Padre, "dejar el surrón, tal como lo hacen las víboras".

Y lo único que me queda por pensar es si es verdad que en algúna otra parte, tal vez en otra dimensión reencontraré a todas esas personas que se han ido, pero que dejaron en este planeta la obra más trascendente que pudieran hacer en sus vidas: ser recordadoscon agradecimiento y amor (aún al traves del tiempo), por los que nos quedamos aquí y que al momento en que nos toque irnos a nosotros lo único que nos llevaremos, son los recuerdos de esta y tal ves otras vidas por las que hemos transitado.

Creo que nos toca a nosotros decidir cuántos y qué clase de recuerdos llevaremos con nosotros...