Hojarasca...

"...No es un libro,
no es poesía,
son solamente
palabras que expresan
ideas sueltas,
lo mismo que hojarasca
llevada por otoñal viento
y que se deposita
en el suelo
o donde cae..."
JEBT

viernes, 11 de marzo de 2011

Escribir en un blog...

Cuántas ideas e imágenes se pueden al mismo tiempo en la mente, y cuán difícil resulta expresarlas antes que se desvanezcan al aparecer otras tantas.

El día de hoy decidí empezar a escribir un blog... Aunque, debo aclarar que no será únicamente mío, pues, más que para expresar mis cortas ideas e inexistentes vivencias, mi propósito es el de expresar las ideas de la persona que en su momento fué y (muy a pesar mío) seguirá siendo muy importante en mí vida.

Este blog está dedicado a tí mi querido Arq. Betanzos.

En cuántas ocasiones deseaste que tu expresión -tal ves tú única libertad tangible- abriera sus alas dispuesta a cruzar inexplorados escenarios, llegara a posarse en alguna flor necesitada del polen que durante tu viaje recogiste en tus patas...

Y para empezar el blog no pude encontrar texto mejor que las palabras más lindas que alguien me ha escrito en la vida (aunque eso sólo puedo decirlo ahora que Alondra, tu querida nieta, aún no sabe escribir).

Se llama María de Guadalupe
porque nació un 12 de Diciembre a las 12 de la noche.
Todos le decimos Lupita y no sé si es el nombre el que le queda a ella,
o es ella la que le queda al nombre; el caso es que están hechos el uno para el otro.
Tiene apenas dos años y ya es todo un personaje en nuestra casa.
Es menudita y redondita, bastante blanca, y una enormes chapas y rojas como jitomates,
parece que van a reventarle en su carita.
Sus pícaros ojitos, brillan como dos ascuas abajo del fleco que cae sobre su frente.
Tan alegre como el agua cantarina que de piedra en piedra baja por los arroyos,
ilumina y da color a nuestras vidas.
Le gusta bailar sobre la punta de sus pies, tanto, que hasta sus zapatitos rompe por las puntas.
Parece un pequeño trompo girando con graciosa calma.
En su media lengua también canta y le gustan los comerciales de televisión.
Es cariñosa y compartida, y sabe enojarse también, aunque al ratito ya se olvidó por qué.
Es un pícaro querubín cuando está despierta y es un bello angelito cuando está dormida.
Es mi hija Lupita.

Doquiera que estés, por favor, no olvides que yo también te quiero mucho, y que ahora que disfruto la dicha de tener a Alondra entre mis brazos, sé cómo es que estabas tan enamorado de mí.

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