Vida...
Al pensar en esta palabra recuerdo aquel soliloquio que escuché incontables ocasiones de los labios de Segismundo, aquel desdichado personaje protagónico de "La vida es sueño".
¿Un frenesí? ¿una ilusión?, ¿qué es la vida?
Hoy, con la mente inmersa en nostálgicas memorias, recuerdo todos los momentos transcurridos en mi época preparatoriana... y junto con ellos se amontonan un sin número de momentos que se arremolinan en mi cabeza gritando estruendosamente en un intento de no ser olvidados.
Y es que, ¡¿cómo olvidar?!... tantas cosas, tantos paisajes, tantas personas... personas, personas que no se piensa que en un momento se nos pueden olvidar.
-¿Zandra?...
-sí, Zandra, con Z
Empezaste a grabar tu recuerdo en mi memoria ROM con el pie derecho, porque ¿cómo me iba a olvidar de que tu nombre, común, pero tan distinto de muchos?.
Y en primer lugar eso es algo que no voy a olvidar de tí, que tuve una amiga que se llamó Zandra, con Z.
Además que no voy a olvidar tu inagotable optimismo, tu risa, tu cara pero por sobre todas las cosas, los momentos que compartimos en nuestro transitar por la vida.
Vida... ese lapso de vivencias que puede ser tan corto (aún a pesar de una larga durabilidad), por el hecho de no haber realizado todas las cosas que nos habría gustado hacer, o lo suficientemente largo como para no tener ningún tipo de remordimientos al exhalar nuestro último aliento.
Ayer pasé por una de las experiencias más desconcertantes de mi vida... ¿cómo iba a imaginar que la Mamá de la que en un tiempo fué una de mis cómplices contestaría mi mensaje diciendo que Zandra no podía contestarme?, había muerto esa misma mañana... Hasta entonces entendí la frase: "me cayó como cubetada de agua fría", aunque a mí me pareció helada, un escalofrío me recorrió de la cabeza a los pies haciendo incapié en toda mi espina dorsal... Además que sentí un indescriptible frío dentro de los recuerdos de mi alma.
Hoy a las cinco de la tarde su cuerpo se perderá entre las tumbas de muchos otros que decidieron que era hora de cambiar de piel, como dijera mi Padre, "dejar el surrón, tal como lo hacen las víboras".
Y lo único que me queda por pensar es si es verdad que en algúna otra parte, tal vez en otra dimensión reencontraré a todas esas personas que se han ido, pero que dejaron en este planeta la obra más trascendente que pudieran hacer en sus vidas: ser recordadoscon agradecimiento y amor (aún al traves del tiempo), por los que nos quedamos aquí y que al momento en que nos toque irnos a nosotros lo único que nos llevaremos, son los recuerdos de esta y tal ves otras vidas por las que hemos transitado.
Creo que nos toca a nosotros decidir cuántos y qué clase de recuerdos llevaremos con nosotros...
jueves, 28 de abril de 2011
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1 comentarios:
yo tuve una amiga que falleció en un accidente donde yo estaría de no ser porque 10 minutos antes preferí irme al cine que viajar en el coche en el que se estrelló con otros amigos... y ciertamente es en momentos como esos en los que te pones a pensar en lo fugáz que es la vida pero como la tenemos a "diario" nunca pensamos en que podemos perderla en el segundo siguiente... y tampoco valoramos a quienes estan a nuestro lado creyendo que igual los veremos otro dia
buen blog, saludos!
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